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Producto Mínimo Viable (MVP) es un término popular que acelera los productos de software y otros servicios a través del proceso de diseño. La esencia del concepto es lanzarse pronto para que los usuarios potenciales puedan participar en el diseño a través de sus primeros comentarios. Cuantos más ciclos de aprendizaje del equipo de desarrollo y las perspectivas pasen juntos, mejor será el producto, mejor afinar las características y más rápido será el desarrollo. Presumiblemente, cuando los nuevos productos y servicios se entregan con el enfoque de MVP, «tienen éxito más rápido». MVP es algo bueno.

Sin embargo, conseguir que un producto funcione según lo esperado es un resultado diferente que conseguir que ese producto ofrezca valor a los clientes. Conoces la historia cuando la gente compra un taladro, es el agujero que realmente desean.

Puesto que los clientes eligen productos y servicios no sólo en su funcionalidad, sino en muchos factores, tiene sentido alterar el proceso de MVP para incluirlos. La forma en que los clientes evalúan el valor va más allá de los beneficios funcionales, como que funciona, ahorra tiempo, reduce el esfuerzo, etc. Los clientes esperan otros tipos de valor como la estética, la diversión, la reducción de la ansiedad y el estado.

Algunas personas traen expectativas aún más altas. Esperan que los productos y servicios que compran les ayuden a transformar algo grande, como sus negocios, los resultados de sus clientes o incluso ellos mismos. En el vértice de la pirámide de valor del cliente, algunos quieren tener un impacto social. Eric Almquist hace un excelente trabajo de romper «The 30 Things Customer Really Value» en su artículo de Harvard Business Review 2016.

Centrarse únicamente en la funcionalidad del producto (el núcleo del enfoque MVP) no aborda la mayoría de estos tipos de valor. Revisemos un proceso que sí.

MVE (sí, es un término acuñado) se centra en la experiencia mínima viable. Amplía la definición de MVP (que se centra en el producto en sí) para incluir toda la experiencia de cliente de extremo a extremo. Adoptar la perspectiva de MVE significa que los diseñadores de productos y servicios ahora pueden averiguar no sólo lo que funciona (el producto) sino cómo asegurarse de que funciona para el cliente (es decir, les ayuda a lograr los resultados más críticos que buscan). Es un pequeño cambio en el pensamiento, sin embargo, genera un inmenso valor extra en el mundo real.

«Cambiar su perspectiva de MVP a MVE es un pequeño cambio en el pensamiento, pero genera grandes cambios positivos en el resultado final».

 

Así es como funciona. MVE comienza a estudiar las reacciones de los clientes antes de que se utilice el producto, captura los comportamientos del cliente durante y mide los resultados del cliente (es decir, midiendo lo que consideran esencial) en/después del final.

Centra tu atención en estos momentos/lugares para obtener el máximo efecto:

  1. Aprender sobre el producto o servicio
  2. Orientación con selección, configuración y compras
  3. Incorporación
  4. Capacitación y apoyo
  5. Servicio al cliente
  6. Facturación y contratación
  7. Referencias
  8. Actualizaciones (a veces) y renovaciones
  9. Rutinas al final de la vida útil

Dado que el producto funciona y cómo crea valor para los clientes están tan estrechamente conectados, tiene sentido utilizar el enfoque de mínimo viable para ofrecer la solución más atractiva, rápida y rápida a escala. Cambiar su perspectiva de MVP a MVE podría ganar su próxima promoción para usted o, al menos, un buen bono 😉

En conclusión, me encanta MVP, Y me encanta MVE (tal vez un poco más).

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